El Centro Cultural Villa de Nerja acoge hoy una nueva cita del Cineclub del 27, que proyectará la película ‘Sueños de amor eterno', titulada originariamente ‘Peter Ibbeston' y protagonizada por Gary Cooper. Esta cinta fue dirigida en 1935 por Henry Hathaway y la entrada es gratuita.

Esta actividad se inscribe entre las proyecciones que organiza el Cineclub del 27 dentro de su ciclo ‘El cine que amó la joven poesía', dedicado a difundir el cine vinculado a la Generación del 27. La sesión tendrá lugar a partir de las 21.00 horas.

Esta película es uno de los grandes clásicos del cine fantástico, profundamente admirado por la escuela surrealista de la época, con André Breton a la cabeza. Hathaway, director acostumbrado a géneros realistas -particularmente, el western, la aventura y el cine negro- tocó aquí por única vez el fantástico; como protagonista, además, contó con su habitual Gary Cooper, que tampoco volvería a actuar en este género.

La cinta está basada en una novela de 1891 de George du Maurier, también responsable de otros clásicos como Svengali y abuelo de la autora de Rebeca y Los Pájaros. Es una de las cimas del cine romántico, con ecos que retrotraen a ‘El séptimo cielo' en sendas versiones de 1927 (Frank Borzage) y 1937 (Henry King), y que, como la referida, logra que los amantes sigan en contacto aún pese a la distancia; en ‘El séptimo cielo', ambos amantes, siempre a una hora señalada del día, piensan el uno en el otro, percibiéndose; en ‘Sueño de amor eterno', será el mundo de los sueños el que una a los amantes.

Pero no se trata de una fantasía de ellos, sino que, realmente, el contacto tendrá lugar, ellos se unirán en un mundo real que coexiste con el cotidiano, adonde se puede huir por la ruta onírica. En cierto modo, sería como el ciclo onírico de H. P. Lovecraft, pero con una vena desesperadamente romántica.

Dominada por una atmósfera irreal, la película se ve potenciada por la fotografía de Charles Lang (ganador de doce Oscars) que realza los contraluces y los focos de luz, que hace un loable uso de los exteriores para representar el mundo onírico. Gary Cooper, además, logra una sentida interpretación de un personaje que pudiera considerarse no de este mundo, un ser melancólico, ausente.

La conjunción de amor loco, dandismo y onirismo que la preside desde el principio hasta su emocionante final la hicieron predilecta de los surrealistas que la veían como la plasmación perfecta de sus ensoñaciones. André Breton la declaró "la película surrealista por excelencia", desplazando a títulos como ‘King Kong' o ‘El perro andaluz'. Vista hoy, se trata de un filme sin género que antecede a títulos que han cruzado drama con fantasía como ‘Jennie', ‘En algún lugar del tiempo' o ‘El Sexto Sentido'.

Marcar Como Favorito o Mándelo Por Email