Un conjunto de bailarines de los principales ballets rusos ha cautivado esta noche al público asistente a la quincuagésima tercera edición del Festival Internacional de Música y Danza de la Cueva de Nerja, en una gala cuyos protagonistas han demostrado que el ballet es una religión en Rusia.

La gruta ha renovado su compromiso con el ballet, una unión que comenzó en 1960, tan sólo un año después de su descubrimiento, con la actuación en su inauguración oficial del ballet Le Tour de París, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Málaga.

Desde entonces, el espacio de la cavidad en el que tuvo lugar el espectáculo se conoce como sala del Ballet, y cada año sirve de escenario natural, de belleza incomparable e excepcional acústica, para las actuaciones del veterano festival, organizado por la Fundación Cueva de Nerja.

Hacía varias semanas que se habían agotado las aproximadamente 800 entradas que ofrece el aforo de la cueva para asistir a esta gala del Russian Stars Ballet, una combinación de los mejores bailarines de las compañías rusas más prestigiosas, reunidos bajo la dirección de Aidar Akhmetov.

En total, nueve bailarines han demostrado su destreza en las entrañas de la gruta, seis de ellos con el título de "Artista Honorífico de Rusia".

La noche se ha convertido en una sucesión de solos y pas de deux (paso a dos) de estas figuras consagradas, que han captado la atención del público con sus giros, adagios, variaciones y equilibrios, en un ritual de danza cargado de fuerza sostenida y elegancia rítmica, siempre dentro de los cánones de la técnica Vaganova, que da nombre a la escuela rusa.

Anna Antonicheva, principal bailarina del Bolshoi de Moscú, y su homólogo en el Mariinsky Ballet de San Petersburgo, Evgeny Ivanchenko, han abierto la gala con un adagio del famoso "El lago de los cisnes", y posteriormente han vuelto al escenario para bailar el séptimo vals de "Las sílfides", todo ello con un refinado y elegante vestuario clásico.

Los primeros solos han llegado de la mano de Elena Kuzmina, bailarina principal del Eifman Ballet, e Igor Kolb, principal absoluto del Mariinsky, quienes se han unido después para formar un atractivo dúo, en una preciosa y estilizada coreografía obra de la propia Kuzmina, que su actuación individual ha sorprendido convirtiéndose en una singular novia.

Kuzmina y Kolb han hecho el aporte neoclásico, con piezas inéditas en España, pero no han faltado otras obras clásicas del ballet ruso, como el adagio de "Spartak" y "Aguas primaverales", interpretadas por Elena Evseeva, solista del Mariinsky, y Marat Shemiunov, del Mikhailovsky de San Petersburgo, que desde hace unos meses dirige Nacho Duato.

Otro momento cumbre de la noche ha sido la actuación del bailarín y coreógrafo Farukh Ruzimatov, con la pieza "Bolero" de Ravel, en la que ha desplegado toda la fuerza y la expresividad que hacen de él un auténtico icono en Rusia y con la que ha conseguido la mayor ovación de la noche.

La gala ha finalizado con el conocido paso a dos de "Don Quijote", interpretado por los bailarines principales del Kremlin Ballet Mikhail Martynyuk y Alexandra Timofeeva, dos jóvenes pero ya consagrados artistas en su país, que anteriormente habían bailado la pieza neoclásica "What is what".

El Festival de la Cueva de Nerja continúa hoy con la actuación de Pasión Vega, que ofrecerá "un concierto íntimo y único", en el que combinará sus grandes éxitos con los temas de su último trabajo "Sin compasión".

El broche de oro a esta edición la pondrá mañana Els Comediants con la adaptación de su obra "Perséfone", un montaje creado para la ocasión en el que se prescindirá de todo el aparato escénico y de las pantallas de proyección, que se sustituirán por la grandiosidad de la cueva.

 Ver vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=x8Z4zQwUhoQ&feature=plcp

 

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