Anoche comenzó las actividades en el interior de la Cueva de Nerja dentro del 55 Festival Internacional de Música y Danza, tras las cuatro actuaciones que se han desarrollado en el Balcón de Europa,  con el concierto del Ensemble Quirin, formación alemana perteneciente a la Orquesta de Neuss, que mostró una técnica excepcional en un viaje musical que comenzó con Purcell y finalizó con Tschaikowsky, con piezas de Bocherini y Piazzolla en el camino.  El autor argentino fue protagonista también de la pieza que eligieron para hacer el bis que le pidió todo el auditorio puesto en pie. Para los entendidos, una de las mejores formaciones de cámara que han pasado por el Festival de la Cueva en su historia.

Esta noche actuará en el Festival del Bellet Nacional de Perú, con la obra Preludio concebida especialmente para el festival. Se trata de una coreografía neoclásica en dos actos para siete bailarines. La música de Rachmaninov, Chopin y Bach acompaña la narrativa de esta creación que nos “habla” del lirismo del movimiento y de la variedad de sensaciones y emociones que los cuerpos son capaces de transmitirnos cuando, a partir de un gesto o un instante simple, hilvanan y entrelazan historias que nos conectan en un mismo espacio de tiempo.

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